En 2012, las autoridades de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) elaboraron una guía con lineamientos generales que pretendían solucionar los resultados académicos en educación media básica. Los lineamientos planteaban ajustar los planes curriculares de Secundaria y dejaban abierta la posibilidad de eliminar el plan Reformulación 2006, que rige a todo el Ciclo Básico tanto a nivel público como privado.

Tres años después, el Consejo de Educación Secundaria (CES) decidió no eliminar Reformulación 2006 pero sí revisarlo y evitar que continúe como el único plan disponible para todos aquellos alumnos que ingresan a los liceos desde Primaria.

“Capaz que lo bueno es empezar a pensar en un turno diurno que tenga una diversidad de propuestas, de manera que cada joven pueda ir descubriendo cuál es la propuesta en la que mejor se inserta”, explicó a Búsqueda Celsa Puente, directora general de Secundaria.

Desde el inicio de esta nueva administración el CES realizó un relevamiento de todos los planes y programas que se han desarrollado desde 2005, muchos de ellos focalizados en atender a poblaciones específicas con extraedad o condicionamientos laborales y de salud, como el Plan Ciclo Básico Nocturno 2009 y el Plan Experimental 2013.

“Todos esos planes alternativos que se gestaron para algunos destinatarios muy singulares y quedaron más bien circunscriptos al turno nocturno son de exploración pedagógica, tienen metodologías más flexibles y la posibilidad de semestralización de algunas asignaturas. Hemos descubierto que son planes que generan mayor retención y que son formas de llegar a culminar el Ciclo Básico haciendo recorridos diversos con relación al plan 2006”, explicó Puente.

A partir de esas conclusiones es que Secundaria resolvió tener distintos planes para los estudiantes que inician el Ciclo Básico, y no solo uno: habrá en un mismo liceo y en el mismo turno grupos que trabajarán con el programa 2006, otros con el 2009, otros con el 2013 e incluso algunos en nuevas propuestas que Secundaria pretende desarrollar.

La intención es determinar qué plan es mejor para cada alumno a partir de la información que llega desde Primaria con la herramienta Gurí, una base de datos que, entre otras cosas, permite el seguimiento y control de la obligatoriedad de la asistencia del alumno en la escuela. En los liceos, tanto los adscriptos como los equipos directivos van a recibir y analizar esa información, tomando en cuenta factores como la tasa de rezago con la que egresan los estudiantes de Primaria.

“Por ejemplo, si llegás al liceo con 12 años entrás en el plan 2006, pero si llegás con 14 0 15 años quizás lo mejor sea ofrecerte un 2013. O si estás en el plan 2006 y vemos que no enganchás, no esperar hasta final de año, sino llamar a tu casa y explicar que en el mismo liceo y en el mismo turno tenés otra propuesta”, ejemplificó Puente.

“¿Por qué estamos esperando que los jóvenes fracasen en el plan 2006 y cuando fracasan los vamos a buscar para traerlos a estos planes? Nosotros no queremos que después que el joven sea realmente un desafiliado rotundo el sistema lo vaya a buscar y le haga esta oferta. ¿Por qué no hacer la oferta ya? Llevar ya a los jóvenes que están en condición de rezago y hacerles esta oferta alternativa, sin dejar de ofrecerles el 2006 si lo quieren. Lo que no vamos a dejar es que fracase y repita antes de ofrecerle otra posibilidad”.

Aunque la nueva iniciativa fue pensada para la enseñanza pública, en Secundaria no descartan que los liceos privados también la apliquen. “Nosotros estamos con los privados como aliados y damos a los privados la posibilidad de usar todo lo que está a disposición”, sostuvo el consejero Javier Landoni. “Secundaria suele ser el que inaugura las propuestas y los privados tienen luego la posibilidad de implementarlo”.

Flexibilizar. Reformulación 2006 rige a nivel nacional para la población general en turnos diurnos, se divide en asignaturas y fue creado por Secundaria durante la primera administración de Tabaré Vázquez luego de acuerdos entre docentes, inspectores, directores, delegados de la Asambleas Técnico Docentes (ATD) y los sindicatos.

Experimental 2013 se enfoca en la población que concurre a liceos extraedad y nocturnos. La mayoría son estudiantes adultos o con condicionamientos laborales y pueden cursar el Ciclo Básico en forma semestral y anual modular, optando por la modalidad presencial o semipresencial.

La carga horaria establece una distinción entre “Horas Pizarrón” (de carácter obligatorio y aquellas en las que se desarrollan los contenidos programáticos de las asignaturas oficiales) y “Horas de Apoyo” (aquellas en las que no se avanza en contenidos programáticos y donde el docente emplea una metodología de aprendizaje concebida para adultos).

Por su parte, Ciclo Básico Nocturno 2009 está dirigido a adultos mayores de 21 años y adolescentes con severos condicionamientos de salud que les impiden asistir en forma regular a un centro educativo. Está organizado pedagógicamente por sectores y el estudiante queda inhabilitado a cursar por asignaturas. La aprobación del curso se realiza mediante acreditación de competencias.

Según Puente, la adaptación de los docentes para enseñar en más de un plan no será un problema, puesto que muchos ya han trabajado con ellos. “Los profesores los conocen, quizás haya que difundirlos un poco más en rigor y en capacidad de convocatoria, pero son propuestas que ya existen, es capitalizar lo que ya tenemos”.

Además, la jerarca deses­timó que la apertura de más de un plan de estudios suponga una mayor facilidad de egreso para los estudiantes. “Para hacer el Ciclo Básico no hay un solo recorrido, hay muchos recorridos posibles. Hay unos trayectos más breves que son más estimulantes y no significa resignar conocimiento”, dijo.

“El liceo tiene que flexibilizar sus modos de estar en las localidades y tiene que abrir propuestas para que los jóvenes con sus individualidades puedan insertarse en alguna propuesta y llegar al mismo fin. Es comprender que no es el joven el que se tiene que adaptar a la institución, es la institución que se tiene que adaptar al joven. La meta del presidente es nuestra guía: universalizar el acceso y egreso del Ciclo Básico”.

Interpelar. El cambio en la oferta de los planes de estudio de educación básica no implica que Reformulación 2006 permanezca funcionando sin modificaciones. Un informe del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed) publicado en agosto cuestiona tanto los logros de Reformulación 2006 como de los currículos que rigen en Primaria y UTU. “La cantidad de recursos y energías movilizados podrían haber resultado en un cambio mucho más sustancial que el logrado. Si se juzga por la materialización técnica lograda no es posible suponer que se hayan implementado cambios pedagógicos profundos”, indica el documento.

Secundaria ya inició la discusión del plan, que espera se estire durante un tiempo lo suficientemente amplio como para debatir no solo sobre temas concretos, como la cantidad de horas, sino sobre otros más profundos, como el propio funcionamiento del CES y el tipo de educación media que necesitan los jóvenes.

“Nosotros nos debemos a un movimiento fuerte que interpele el plan 2006. Nosotros lo que sabemos es que el actual plan 2006, que fue un plan que respondió en su momento, hoy es un plan que necesita ser revisado, por un lado porque tiene una currícula de 39 horas semanales. Yo busco un adjetivo y no me sale nada más que aplastante, es aplastante para un niño de 11 o de 12 años que entra al liceo encontrarse con una currícula así”, afirmó Puente.

“No discutimos el número de asignaturas, sino que todos estamos de acuerdo con que hay hablar con claridad de la esencia de la propuesta educativa. Y por eso, a lo mejor, como ya está todo inventado, el cambio final va por la línea de aplicar estos otros planes, como el 2013”.