Publicado: 16.10.2015

“El trabajo en proyectos no es solo un tema didáctico y motivacional, sino que vuelve al estudiante un demandante de conocimiento, a diferencia del alumno pasivo al que el docente apenas traslada contenidos”, dijo el titular de la ANEP, Wilson Netto, en defensa de la realización de planes vinculando materias entre sí para consolidar aprendizajes. Agregó que el accionar colaborativo permite alcanzar la meta de integrar saberes.

Docente en aula
Pie de foto:Docente en aula

Netto se refirió al vínculo con los docentes y su labor en el centro, dejando de lado lo que es la situación coyuntural puntual de molestia que puede haber afectado la sensibilidad de unos y otros, y sobre la cual apela al diálogo y a la confianza en las personas y en la profesión docente, para poder mirar hacia el futuro.

En entrevista de la Secretaría de Comunicación, el presidente del Consejo Directivo Central (Codicen) de la ANEP (Administración Nacional de Educación Pública) dijo que se debe apelar al trabajo colaborativo.

“Que cada docente se saque la mochila de sentir que su responsabilidad es única. Es en equipo, y eso debe trasladarse a las aulas. Ya no es más la vieja clase a la que asistíamos en forma pasiva, que luego fue modernizándose, organizando el salón de otra manera. Es una lógica de organización distinta” aseguró.

“Hoy tenemos estudiantes y docentes que tienen acceso a mucha información, dependiendo de los niveles sociales y culturales, que hay que clasificar y darle sentido para ordenar una estructura de pensamiento”, precisó.

“Lo que tiene el sistema educativo de intencional y planificado es que, a través de una serie de contenidos, genera estructuras que luego son trasladables a otros campos de la vida y del saber”, dijo.

Netto explica que “el mundo cambió, cambió la organización de la sociedad, no solo por la disponibilidad tecnológica, sino porque la tecnología es una forma de ordenar a la sociedad, y la educación no puede tener un formato que esté previsto para un modelo social inclusivo de trabajo de otra época”, insistió.

Los docentes trabajan cada vez más en base a proyectos complementando la formación de su disciplina, y trabajan en forma colaborativa y se traslada a otras actividades propias de la sociedad, es decir trabajos, encuentros, talleres, involucramiento social o político con algo.

Para el jerarca, “el trabajo en proyectos no es solo un tema didáctico y motivacional, sino que pone al estudiante en un lugar en el que demanda conocimiento, a diferencia del estudiante pasivo que tiene un docente que solo le traslada un contenido ya planificado”, explicó Netto.

“Si queremos ir a una sociedad creativa, innovadora, comprometida y responsable, esta modalidad se tiene que dar todos los días en todos los centros educativos, en todas las actividades en los barrios y en los discursos que se dan en todos los órdenes de la vida. Tiene que ser parte de una construcción real, abandonando la exposición de cómo debería ser el mundo, incoherente con cómo operamos nosotros con el mundo”, detalló.

El trabajo colaborativo y en proyectos genera una dinámica que le da sentido al conocimiento, y permite que los jóvenes demanden conocimiento desde otro lugar, así como habilita a que los profesores, en equipo, logren integrar el conocimiento.

“Cuando iba al liceo, tenía cada disciplina, y si tenía fortalezas en casa porque podía discutir o debatir los temas, integraba el conocimiento, pero no había un lugar planificado intencional para integrarlo. Quedaba en la libertad de cada uno. Esto hoy tiene que estar presente en el sistema educativo”, graficó Netto recurriendo a su propia experiencia.

El modelo de trabajo en proyectos es una metodología distinta que permite la integración del conocimiento y ver un problema desde distintos lugares, demandar conocimientos para discutir sobre el problema y darle respuesta.

“Nuestra sociedad tiene gran fortaleza sobre cómo argumentar acerca de los problemas, pero cuando uno empieza a ver cómo darle respuesta al problema, el universo comienza a reducirse”, indicó.

Netto sostuvo que es importante ser capaces de diagnosticar y argumentar sobre los problemas, pero también saber encontrar los caminos para dar respuesta. Esto implica un cambio de actitud como ciudadano y como profesional.

“Requiere de una formación muy castigada en la época gris de nuestro país,  y de la que tanto nos cuesta salir, que es ‘el formateo’, es decir, confundir universalidad con uniformidad, elementos que nos distrajeron, impidiéndonos avanzar más rápido en el sistema educativo”, argumentó.

Diversidad y construcción
El jerarca recordó que la diversidad hoy es algo natural. “Tras una intensa lucha de 2005 a la fecha, Secundaria entendió que lo más adecuado para atender al conjunto de jóvenes, es ofrecerle más de una propuesta en el mismo turno para un mismo tramo educativo. (Ver nota alusiva).

“La diversidad de propuestas es parte de la solución del problema. Construir las especificaciones de logro que permitan operar con técnicos especializados, nos llevará al Marco Curricular Común. Este marco no es una receta que ‘vengo, la aplico y el mundo se transforma’. Es un proceso a construir, ese es el desafío”, precisó.

“Algunos están confundidos y están pidiendo la reforma; no se comprende que es un proceso profundo que involucra a todos. Si no es así, será una receta más, una propuesta más, exigiéndole liderazgo a algunos actores pero sin que realmente ocurra. Ya tuvimos experiencias de ese tipo. No alcanza solo con el contenido, que es fundamental, sino que importa la forma en que se va a construir”, recalcó.